Envasado
En contacto con el aire se deterioran las características organolépticas del café. Su máximo enemigo es el oxígeno causante de oxidaciones en las sustancias grasas, origen de olores rancios. Otro problema importante es la humedad que favorece aún más la degradación oxidativa.
Hoy en día el proceso de envasado en la industria cafetera está totalmente automatizado. Utilizamos sistemas de envasado que nos permiten conservar el café casi inalterado hasta períodos de años en distintos envases adaptados a las exigencias del mercado, de entre ellos:
- Envasado en atmósfera con material complejo y válvula unidireccional: al material complejo que conforma el envase le podemos colocar una válvula unidireccional que permite el paso de gases desde el interior al exterior del paquete pero no al sentido contrario. El café del interior del envase irá desgasificando, pero el oxígeno y el vapor de agua no podrán renovarse al no poder atravesar la válvula. Todo ello contribuye a alargar la vida del café allí envasado.
- A vacío: se extrae el aire del interior del envase, de modo que se elimina la presencia de oxígeno y vapor de agua que implican problemas de oxidación y humidificación.
- Envasado presurizado: se elimina el aire del interior del envase, y se sustituye por un gas inerte (nitrógeno) que se introduce a presión, con lo que se consigue que la diferencia de presiones entre el interior del envase y el interior de la estructura del grano disminuya, lo que da lugar a una reducción del ritmo de desgasificación. Decimos por ello que la presurización tiene un efecto de “reposado” del café que mejora su calidad. Este método es utilizado para cafés de alta gama.
Almacenamiento
El café ha de ser almacenado en un lugar preservado de la luz, el calor, la humedad y sabores u olores que puedan ser absorbidos por el mismo.