USO DE COOKIES

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios, así como mostrarle, desde nuestro sitio web o los de terceros, publicidad basada en el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Puede obtener más información en nuestra Política de Cookies.

logo Cafés CandelasCafé Candelas

MENÚ

Actualidad

¿Será el 2080 el año del apocalipsis de café?

fecha noticia 13/09/16

informe cafe 2080

Hace poco más de una semana varios medios se hacían eco de una mala noticia para los amantes del café: este producto dejaría de existir en 64 años. Esta afirmación se basó en un estudio del Instituto del Clima de Sidney titulado “The climate change risks to coffee” (“Los riesgos del cambio climático para el café”).


Si apartamos la mirada de los titulares sensacionalistas y nos tomamos un tiempo para leer en profundidad dicho estudio, veremos que no es tan apocalíptico como anuncian algunos periódicos. Se trata de una lectura que invita a los consumidores a conocer más a fondo el mundo del café y su producción, así como las consecuencias de la desaparición de esta industria en diferentes regiones y países. En definitiva, el estudio es más una reflexión y el aviso de un peligro sobre el que tomar medidas que un grito de desesperación.


El estudio nos recuerda que tan solo medio grado de temperatura de diferencia puede afectar a la calidad del café, su sabor o aroma. En zonas como Guatemala, Etiopía, México u Honduras la temperatura ya se ha elevado en más de 1ºC en los últimos 30 años debido al calentamiento global.


¿Cuál es la solución a este grave problema?


Según el estudio, para evitar que la industria del café desaparezca en 2080 (cosa poco probable) los agricultores deben desarrollar estrategias de adaptación y mejora de los procesos productivos (diversificar cultivos, modelos de producción más flexibles…). Pero para que esto ocurra deben tener acceso a la información, estar al corriente de los riesgos y contar con formación especializada para afrontarlos.


Como consumidores también podemos marcar la diferencia. Apostando por marcas que garanticen la trazabilidad de los productos, contribuimos a que la industria del café sea sostenible y a que las economías de los países cafeteros crezcan reportando beneficios a sus comunidades. Los productos de comercio justo, además de garantizar las condiciones de trabajo de los agricultores, ayudan al desarrollo comunitario de sus lugares de origen.


En definitiva, los apasionados del café debemos concienciarnos si queremos seguir disfrutando de este placer y apostar por productos de calidad que contribuyan a la sostenibilidad del sector.